Un inicio maravilloso
Un inicio verdaderamente maravilloso no comienza con nuestra fuerza, sino con una obediencia humilde y una dependencia profunda de la Palabra de Dios. Su Palabra no solo informa nuestra mente, sino que reordena nuestro corazón. Nos da certeza sin eliminar el misterio, paz sin negar el dolor, y dirección sin prometer caminos fáciles. Confiamos en que Dios es bueno, incluso cuando no entendemos Sus caminos.