Yo soy el buen Pastor
Jesús no solo se presenta como un pastor, sino como el Buen Pastor que te conoce por nombre y se acerca con gracia, no con condena. Su bondad redefine cómo vemos a Dios: no distante, sino presente y profundamente interesado en tu vida diaria. El Buen Pastor no lidera desde el control, sino desde el amor sacrificial que da seguridad real. Seguir su voz no es religión pesada, es relación viva que transforma el corazón. En medio del ruido y la confusión, Él sigue guiando con paciencia y ternura. La invitación final es simple: descansar en su bondad y confiar que estás seguro en sus manos.