Yo soy la resurrección y la vida
La resurrección de Jesús es la fiesta de la gracia que no se rinde con nosotros. Es Dios diciendo, con ternura y poder, que incluso en nuestras ruinas puede nacer vida. No celebramos porque todo esté perfecto, sino porque Él ha vencido donde nosotros no pudimos. La tumba vacía susurra esperanza a los cansados: todavía hay más, todavía hay redención. Y en Cristo, somos invitados a vivir no desde el miedo, sino desde una alegría profunda, sostenida por un amor que nunca se agota.