La mesa de la Gracia
Dios es experto en restaurar lo que la vida quebró. Mefiboset pensó que su historia terminó en la caída, pero para el Rey apenas estaba comenzando. La gracia de Dios no solo te encuentra en Lo-debar, también te saca de ahí y te devuelve dignidad. David no llamó a Mefiboset para humillarlo, sino para restaurarle nombre, herencia y lugar en la mesa. Así es Jesús: Él restaura corazones cansados, identidad perdida y sueños enterrados por el dolor. Lo que otros marcaron como roto, Dios todavía lo llama redimible. Porque cuando el Rey te invita a Su mesa, tu pasado ya no define tu futuro; Su gracia sí.