Una salida

Todos enfrentamos tentaciones, pero la tentación no define quién sos. Dios nunca te abandona en medio de la lucha; Él siempre prepara una salida. Muchas veces la salida no es una puerta mágica, sino una decisión diaria de confiar en Jesús. El enemigo quiere que creás que estás atrapado, pero Dios dice que hay esperanza. Tu debilidad no asusta a Dios; es precisamente allí donde Su gracia se hace presente. No se trata de ser más fuerte, sino de permanecer más cerca de Aquel que ya venció. Hay una salida, y siempre conduce a una relación más profunda con Jesús, quien te ama más de lo que imaginás.