Verdadera Sanidad
Nuestra verdadera sanidad comienza cuando dejamos de darle más peso a nuestra condición que a la voz de Jesús. En Betesda, el hombre llevaba años esperando que algo cambiara, pero todo cambió cuando escuchó a Cristo decirle: «Levántate, toma tu camilla y anda». El milagro no empezó en sus piernas; empezó en su corazón, cuando decidió creer la palabra de Jesús. A veces seguimos esperando que cambien las circunstancias, mientras Dios nos está invitando a confiar en lo que Él ya habló. Su voz tiene más autoridad que nuestro pasado, nuestro dolor o nuestros diagnósticos. Cuando creemos lo que Él dice, descubrimos que su Palabra no solo nos anima; nos levanta y nos transforma.