Que no sea en vano

La gracia no llegó a tu vida para convertirse en un recuerdo, sino en una nueva forma de vivir. Nunca dejes que la cruz se vuelva algo común; ahí comenzó todo. Permite que Jesús siga transformando las áreas que aún sostienes con tus propias fuerzas. La gracia que recibes siempre encuentra su mejor expresión cuando se convierte en servicio y amor hacia otros. No la acumules; deja que fluya a través de tu vida. Y conserva un corazón humilde y enseñable, porque Dios siempre tiene más para formar en vos.