Todo importa
La adoración no es un momento en la agenda; es la respuesta de un corazón que ha sido transformado por Dios. Jesús dijo que el Padre busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad, porque la verdadera adoración nace de una relación, no de una rutina. Todo importa: lo que cantamos, cómo vivimos, cómo tratamos a los demás y las decisiones que tomamos cuando nadie nos ve. La adoración importa porque nos acerca al corazón de Dios, transforma nuestra perspectiva y nos recuerda que solo Él es digno de ocupar el primer lugar en nuestras vidas.