Sin plan B

Todos construimos planes B porque queremos tener algo que nos sostenga cuando el plan A falle. Pero Jesús se presenta como el Pan de Vida: no alguien que simplemente mejora nuestra vida, sino aquel sin quien no podemos vivirla plenamente. Pedro lo entendió cuando dijo: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” La fe cristiana no consiste en tener a Jesús como una opción, sino en descubrir que fuera de Él no existe ningún lugar que pueda darnos lo que Él ofrece. Cuando Jesús es nuestro Pan, dejamos de buscar en otras cosas la seguridad, identidad y satisfacción que solo Él puede dar. No tenemos un plan B, porque hemos encontrado en Jesús aquello que todo lo demás promete, pero nunca puede entregar.