Cierre la Puerta

No todas las batallas llegan de frente; algunas comienzan con una pequeña puerta que dejamos abierta. Las pequeñas zorras parecen inofensivas, pero pueden entrar en silencio y terminar robando el fruto de una temporada. El enemigo busca oportunidades, y muchas veces lo que necesita no es una gran entrada, sino una pequeña grieta. Por eso tenemos que estar atentos a lo que permitimos en nuestra mente, nuestro corazón, nuestras relaciones y nuestra casa. No todo lo que parece pequeño merece nuestra atención, pero sí merece nuestro discernimiento. Cerrá la puerta, cuidá lo que Dios te dio y no le des al enemigo acceso a lo que Dios está haciendo crecer en vos.

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